-¿Es evadirse de la realidad la mejor forma de no sufrir?-
Imaginemos a un pintor frustrado y llamémosle K. Al deslizar el pincel sobre el lienzo, K sumerge su inconsciente en una abstracción evasiva. K pinta occisos, claroscuros y pájaros muertos. Pero al tercer trazo, descubre que prefiere un frutero. Así que K tira el lienzo por la ventana y comienza a pintar fruteros. Pero al tercer trazo, descubre que prefiere costillas de judíos. Así que K...
Al ocaso, K descubre que una cola interminable de coches amenaza con meterle los cuadros por el culo desde el paso de cebra. K se siente frustrado, se ha quedado sin óleo y sin lienzos. K ha perdido un día por culpa del tenebrismo y saca una botella de constancia del mueble bar para ahogar sus penas. K se emborracha, muere y resucita al tercer día.
Dejo en manos de vuestro ingenio averiguar qué sucede al tercer día.
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