sábado, 5 de marzo de 2011

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Un suspiro. Una lágrima que caía por mis mejillas. Él me miraba de una forma que lo decía todo. Decía "lo siento". Ese "lo siento", a su vez, significaba muchas cosas. Lo siento por no estar a tu lado cuando más lo necesitaste. Lo siento por haberte defraudado. Lo siento por no haber cumplido mis promesas. Lo siento por haber dejado que confiaras en mi.

Me miró a los ojos e intentó que dejara de llorar diciendo... "Cuando lloras, cierras los ojos. Deja de llorar para que pueda ver lo preciosos que son, por favor". Dejé de llorar, tan sólo durante un instante, para observar su mirada. Tenía los ojos más tristes que mi propia alma, por el simple hecho de verme de esa manera. Intenté sonreirle, pero lo único que salió de mis labios fue una mueca.

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